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Manuel Ángeles Ortiz (Jaén, 1895 – París, 1984)

Médan con la casa de Zola, tinta sobre papel, 210 x 290 mm. Firmado y fechado en septiembre de 1937. Con la inscripciones de los nombres de Manolo y Amparo –a la sazón novia del artista-.

Ortiz fue un artista formado en Granada pues muy poco después de su nacimiento dejó su ciudad natal, Jaén. Su educación artística fue la de muchos artistas granadinos de la época, con José Larrocha, un estimable pintor y miembro muy destacado de la Escuela Granadina de las últimas décadas del siglo XIX, en la estela de Fortuny.

Pero pronto trabó amistad con el grupo del Rinconcillo, artistas e intelectuales que en la Granada de comienzos del siglo XX compartían una inquietud por un arte más renovador e influenciado por la vanguardia. Este grupo pasaría a la posteridad porque en él se encontraban algunas figuras fundamentales del arte español del siglo XX, como García Lorca, Manuel de Falla, Hermenegildo Lanz, Juan Cristobal, Ismael de La Serna, etcétera. Sin lugar a dudas, como es sabido, un grupo que tendría una gran importancia en la escena artística nacional.

En ese ambiente de efervescencia artística, Manuel Ángeles Ortiz viajó a París para conocer de cerca el arte del momento, animado por Lorca y Falla, quien le entregaría una carta de presentación para Picasso, con quien el compositor mantenía amistad.

En París Ortiz acudió a la academia La Grande Chaumerie, una de las que se adecuaba mejor al arte de vanguardia y, sobre todo, tendría la influencia y amistad de Picasso, manteniendo esta última toda la vida. La influencia, como prácticamente a todos los artistas del siglo XX, estuvo muy presente en los primeros años de Ortiz en París, en los que hizo cubismo, para luego transformarse bajo su personalidad propia.

La vida de Manuel Ángeles fue azarosa, en su juventud granadina, llena de actividad y creatividad sufriría la pérdida de su mujer. Al estallar la Guerra Civil escapó a Francia, internado en un campo de refugiados republicanos en Argeles sur Mer. Logró salir de allí gracias a la ayuda de Picasso, un artista ya famoso con amistades influyentes.

El año 1939 partió a Argentina, tras la muerte de su segunda mujer, y allí llevaría a cabo una obra de carácter más realista, aunque con ciertas influencias del surrealismo, sobre todo en el famoso grupo de esculturas de madera fosilizada que realizó a raíz de un viaje a la Patagonia. La mayoría de estas esculturas se encuentran en el IVAM de Valencia.

En Argentina expuso con frecuencia y logró gran reconocimiento, aunque la crítica considera en general la producción de este periodo menos relevante que la realizada anteriormente y la que llevaría a cabo después.

A mediados de los años cincuenta regresaría a París, donde permanecería el resto de su vida. Allí retomó su contacto con Picasso y comenzó un nuevo periodo más brillante e ilusionante. Expuso en diversas galerías parisinas y a finales de los años cincuenta volvió a Granada para visitar amigos y familia. Tras décadas de ausencia, este reencuentro con su ciudad, se repetiría cada verano hasta finales de los setenta o primeros ochenta, siendo un importante estímulo en su obra, que comenzó a centrarse en motivos granadinos interpretados de forma muy poética y personal. Estos temas –los albaicines, paseos de cipreses, misteriosas Alhambra, paseo bajo los árboles o vistas de Granada, los prolongaría en décadas sucesivas, aunque con propuestas siempre renovadas y sorprendentes. La crítica ha destacado esta época de inspiración granadina, que abarcaría desde los últimos años de la década de los cincuenta hasta los setenta, como uno de los momentos más destacados de su producción.

En España, la obra de Ortiz permaneció bastante olvidada hasta que a finales de los años setenta se celebrara una primera exposición de su obra en el entonces, Museo Español de Arte Contemporáneo. El Ministerio de Cultura llevó a cabo otra importante en el año ochenta, con catálogo con textos de Antonio Bonet Correa, entre otros, en esa década la galería madrileña Theo –una de las mejores entonces-  le dedicó varias exposiciones. El Centro de Arte Reina Sofía, celebró una gran retrospectiva en 1995.

Publicado en Dibujo y Acuarela

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