Dibujos, papeles, 2 lienzos y una escultura es una exposición que marca un repaso y análisis de las diferentes formas de concebir lo pictórico, la gestualidad y los materiales. Se plantea así un recorrido estilístico sobre un mismo concepto, el juego y sus diferentes formas de habitar la plástica.
Dentro de todo juego hay una lógica, unos patrones a seguir pero, a su vez contamos con un elemento crucial dentro del campo de lo lúdico: el azar. Toda resolución plástica parte de un proceso ciertamente azaroso en el momento en el que se trabajan con materiales que tienen su propia idiosincrasia y lenguaje. El azar nos lleva a sitios que no se pueden prever y de ahí lo más importante, la capacidad de aún poder sorprendernos. Los juegos se componen mediante limitaciones, una vez pactado lo que no se puede hacer, queda abierto todo el abanico del si. Una línea inconexa, un trazo errático, una composición espacial atípica, son cosas que nos llevan a otros puntos más interesantes que lo que tenemos delante.
La exposición habla de jugar pero también se concibió jugando, hay mucho de infancia pero también de la madurez inevitable de la edad. Al igual que habla de juego y es juego, el espacio de Ruiz Linares se convierte en esta exposición en una mesa de colegio pintada o un parque visual, hecho para, una vez más, jugar.
Diego Balazs