Óleo sobre cobre de la escuela italiana que representa a María Magdalena penitente, abrazada a la cruz en una actitud de recogimiento, mientras tres pequeños querubines alados acompañan la escena.
La composición, nos recuerda al lenguaje barroco de Luca Giordano, tanto en el movimiento de las figuras como en la riqueza tonal y lumínica.