Santa Ana y la Virgen Niña, madera tallada y dorada, primera mitad del siglo XVIII.
Escultura realizada en una sola pieza de madera tallada y dorada, que conserva restos de policromía únicamente en los rostros de Santa Ana y de la Virgen Niña. Obra de la escuela andaluza de la primera mitad del siglo XVIII, se alza sobre una amplia peana de gusto barroco, cuyo acusado volumen contrasta con la delicadeza del tratamiento de los paños y la finura de los detalles de las figuras.